martes, 27 de abril de 2021

Mashiaj

 Martes 27 de abril de 2021. 

Hoy por la mañana fui a cambiar un producto electrónico adquirido vía internet. Cuando llegué a la dirección me encontré con un negocio amplio, surtido y atendido por dos chicos muy jóvenes ortodoxos. Mientras charlaba con uno de ellos, muy gentil y solícito ante mi reclamo, la conversación se fue derivando a partir de un chiste auto referencial a los estudios del vendedor. El joven me confió que había empezado la carrera de filosofía en la UBA y que luego por el famoso tópico "dequévoyavivirytengoquetrabajaroestudiaralgoparaeso" había dejado a los tres meses. Me comentaba que de alguna forma la filosofía era parte de su vida por estar inmerso en el jasidismo y que siempre había querido poner a dialogar su estudio con el resto de la filosofía. Me comentó que le gustaba mucho la idea de enseñar.

En lugar de llamarme a silencio, decidí arremeter y convencerlo de retomar su vocación señalando que por pandemia la facultad tenía modalidad virtual y aludí a una posible salida laboral en escuelas medias de la cole. El chico me miró asombrado y me preguntó: "¿sos de la cole?" Atiné a responder: "mi madre era judía". La respuesta no se hizo esperar: "Entonces sos judía". Mientras yo me quedaba perpleja ante la certeza de mi interlocutor (soy hija de un matrimonio mixto y nunca mis padres presionaron en ningún sentido) volvió con una alcancía, me tendió gentilmente una moneda de un peso y me dijo: "cuando dos judíos se encuentran tienen que hacer algo bueno por un tercero". Avergonzada por no haber llevado efectivo, manoteé en el fondo de mi cartera una moneda y la introduje junto a la otra en la alcancía. Me miró satisfecho y me despidió diciéndome: "¡Mashiaj!". 

Salí del negocio con una sensación extraña, me resonaba en la cabeza una y otra vez el concepto que si dos se encontraban, había que hacer algo bueno por un tercero. Una y otra vez me sonaba la frase. Una vez en casa, consulté a una amiga que sabe hebreo y lo que me explicó me emocionó todavía más: la palabra de despedida, cuya traducción sería "mesías", "ungido" implica que con cada acto bueno, con cada acto de caridad acercamos la venida del mesías.

En estos tiempos en los que cuesta hacer pie, en esta incertidumbre insufrible que nos impone la pandemia, en la decisión que una vez más he tomado contracorriente, al menos alguien me dejó una certeza, una luz.

jueves, 21 de marzo de 2019

Certezas.

Hoy se cumple un mes de tu partida, es lo único que tengo claro. En estos días han sucedido una serie de acontecimientos que me hubiera gustado contarte para que me aconsejaras, me guiaras, me ayudaras a leer lo ocurrido. Yo sé que vos sabrías muy bien cómo proceder, al menos eso supongo, porque yo francamente no sé muy bien qué se hace cuando gente querida anda con el alma a cuestas. También sé que extendí la mano en busca de ayuda y que me cerraron la puerta en el hocico y que si te dijera quién y cómo, con un dejo de compasiva sorna te hubieras llamado a silencio o me hubieras mirado muy fijo y yo seguramente, habría bajado la cabeza. Me hubiera gustado contarte que encontré otros textos para trabajar el período barroco, rompiendo una vez más la fallida promesa de "yo a estas guías no las modifico más"; también que leyendo una biografía sobre Lope de Vega lagrimeé cuando leí que su hija al fugarse con un noble se le llevó el perro. Qué sé yo. Supongo que me toca a mí ahora aprender de vos y honrar tu memoria tratando de tener un poquito de tu lucidez a la hora de aconsejar, a la hora de escuchar. Supongo.

martes, 26 de abril de 2016

Manía.

  La única vez que viajé a Europa hice el recorrido obligado de todo buen turista dispuesto a devorar en escasos dos meses siglos de historia del arte. Comencé por Inglaterra crucé a Francia, bajé a España y terminé en la tierra de parte de mis ancestros, Italia. Allí participé de tres rituales. En Verona le toqué el seno a la estatua de Julieta, a la espera de la buena suerte; en Roma metí la mano en la boca de la verdad no sin cierto resquemor que me hizo sentir un poco rara y no me privé de arrojar mi moneda en la fontana di Trevi. Todo previsible, todo pautado, todos los lugares comunes del turista bien amaestrado y domesticado en estas cuestiones. Han pasado veintiún años de dicho viaje y no he vuelto a la fecha a Europa y a la distancia debo reconocer que tengo cierta satisfacción al recordar estos pequeños gestos. 
  Curiosamente se me viene a la memoria otro gesto, el que llevaba a cabo mi madre cuando íbamos al cementerio de La Tablada a visitar la tumba de mis abuelos y de otros familiares: limpiar las lápidas, vaciar floreros, reponer flores y a modo de despedida dejar una pequeña piedra o canto apoyado en el monumento del ser querido. Nunca pregunté las razones, creo que me intimidaban las circunstancias que rodeaban a dicho gesto y en mi lógica no era disparatado pensar que esa piedrita era la marca de nuestra visita y de nuestra compañía. Pasaron décadas y yo mantengo el gesto en cualquier cementerio sin distinción de credo y sigo sin preguntar.
 La semana pasada al dirigirme en compañía de una amiga a mi lugar de trabajo develé involuntariamente un gesto, subí con rapidez los escalones de la entrada de la iglesia que está en la esquina y toqué la base de la columna con mi mano derecha. Algo avergonzada ensayé una explicación vinculada a la necesidad en una determinada época de mi vida, un momento de crisis, de encontrar ayuda espiritual. Con un pragmatismo no exento de sorpresa me recordaron mi condición de "no creyente" (¿un ascenso de mi condición de atea?). Sonreí e insistí con el lugar común sentimental del consuelo de un lugar sagrado y de la necesidad de encontrar un apoyo superior en medio de la angustia, más que suficiente para que el desvío del itinerario quedara justificado. 
  A la fecha sigo con el ritual, no niego la raíz de su inicio pero ahora puedo dotarlo de su total sentido: no quería un alivio, no quería apoyarme. Cada vez que paso, subo con agilidad los tres escalones, lo hago a paso vivo y rozo la base con firmeza. Yo quería sostener. Yo quería darme a entender que estaba de pie. Y así fue. Con el paso del tiempo y la lenta superación de la angustia me di cuenta de que seguía haciéndolo, algunos días como una rutina más, otros con alegría, pero seguía. No quiero ni siquiera indagar qué ocurriría si me propusiera abandonar este gesto y esa negativa temerosa me confirma el ritual. 



miércoles, 10 de junio de 2015

Reloj.

Me compré un reloj. Otro más. No es novedad. Siempre me gustaron, analógicos, digitales, a cuerda, a batería. Me atraen los relojes grandes, con malla de metal, bien masculinos si es que esta categoría todavía rige el mundo de estos objetos. No concibo salir sin reloj, no encuentro explicación ni lógica a la tendencia actual que los ha reemplazado por la pantalla del celular. En lo único que he transigido es en el exilio forzado de mi querido despertador Junghans, para conservar la salud mental de mi esposo -que no puede explicarse cómo puedo dormir plácidamente al ritmo de su sonería- y menos aún, cómo no me infarté en todos estos años, con su alarma.
Ahora ha llegado uno nuevo, no me acompaña inseparable como otros en todas mis rutinas, no fue adquirido por estética o capricho (¿o tal vez sí?). Lo compré para acompañar mis rutinas matutinas, para confiarle distancias y tiempos. Lo compré porque según gente que me conoce, este aparatito iba a ser ideal para una personalidad metódica como la mía. 
Hace ya una semana que compartimos las mañanas en el parque Centenario y debo confesar que ha logrado perturbarme y correrme de eje: todo lo anterior se volvió relativo. Desde que llegó, todos los entrenamientos anteriores quedaron relativizados, cuestionados y por qué no, sospechados. 
Mi estupor no pudo ser mayor el primer día: la desazón, la bronca y la tentación de negar lo que la pantalla mostraba cedió el paso a la resignación. Ahora a una semana nos hemos amigado con el paso del tiempo y de la distancia, lo que no es poca cosa. 
Tempus fugit, mulier viator.

viernes, 26 de abril de 2013

Ruinas. Lugares abandonados.

 De un tiempo a esta parte, dos años para tratar de ser precisa, he notado un interés fotográfico y por qué no arqueológico en fotografiar lugares abandonados -fábricas, teatros, oficinas, complejos edilicios- que nos recuerdan proyectos frustrados, migraciones poblacionales, tragedias ecológicas y atómicas (Chernobyl y sus adyacencias). No dejan de ser inquietantes, interesantes y en particular a mí, me resulta sorprendente su supervivencia, su milagrosa conservación, tal vez se deba a que vivo en una ciudad y en un país cuyo patrimonio histórico ha colapsado por el descuido, el pico y la pala y un absurdo afán de modernidad ligado al negocio inmobiliario. 
 No pude menos luego de ver ciertos sitios de internet dedicados a recopilar dichos espacios que parecen congelados en el tiempo, pensar en el tópico barroco de las ruinas y en su reformulación y continuidad en el período romántico. Tendremos que pensar si este hobbie, si este nuevo registro está en sintonía con la idea de destrucción y angustia de la ruina y sus despojos propias del tópico del XVII o nos deja entrever el triunfo de la naturaleza que lentamente se apropia de los restos como en el XIX, tal como insinúa en su ensayo clásico el dr. Mariano Baquero Goyanes.

 Rodrigo Caro 
Poeta sevillano 
1573-1647.

Canción a las ruinas de Itálica

Estos, Fabio, ¡ay dolor!, que ves ahora
campos de soledad, mustio collado,
fueron un tiempo Itálica famosa.
Aquí de Cipión la vencedora
colonia fue; por tierra derribado
yace el temido honor de la espantosa
muralla, y lastimosa
reliquia es solamente
de su invencible gente.
Sólo quedan memorias funerales
donde erraron ya sombras de alto ejemplo
este llano fue plaza, allí fue templo;
de todo apenas quedan las señales.
Del gimnasio y las termas regaladas
leves vuelas cenizas desdichadas;
las torres que desprecio al aire fueron
a su gran pesadumbre se rindieron.
Este despedazado anfiteatro,
impío honor de los dioses, cuya afrenta
publica el amarillo jaramago,
ya reducido a trágico teatro,
¡oh fábula del tiempo, representa
cuánta fue su grandeza y es su estrago!
¿Cómo en el cerco vago
de su desierta arena
el gran pueblo no suena?
¿Dónde, pues fieras hay, está, el desnudo
luchador? ¿Dónde está el atleta fuerte?
Todo desapareció, cambió la suerte
voces alegres en silencio mudo;
más aun el tiempo da en estos despojos
espectáculos fieros a los ojos,
y miran tan confusos lo presente,
que voces de dolor el alma siente,
Aquí nació aquel rayo de la guerra,
gran padre de la patria, honor de España,
pío, felice, triunfador Trajano,
ante quien muda se postró la tierra
que ve del sol la cuna y la que baña
el mar, también vencido, gaditano.
Aquí de Elio Adriano,
de Teodosio divino,
de Silo peregrino,
rodaron de marfil y oro las cunas;
aquí, ya de laurel, ya de jazmines,
coronados los vieron los jardines,
que ahora son zarzales y lagunas.
La casa para el César fabricada
¡ay!, yace de lagartos vil morada;
casas, jardines, césares murieron,
y aun las piedras que de ellos se escribieron.
Fabio, si tú no lloras, pon atenta
la vista en luengas calles destruidas;
mira mármoles y arcos destrozados,
mira estatuas soberbias que violenta
Némesis derribó, yacer tendidas,
y ya en alto silencio sepultados
sus dueños celebrados.
Así a Troya figuro,
así a su antiguo muro,
y a ti, Roma, a quien queda el nombre apenas,
¡oh patria de los dioses y los reyes!
Y a ti, a quien no valieron justas leyes,
fábrica de Minerva, sabia Atenas,
emulación ayer de las edades,
hoy cenizas, hoy vastas soledades,
que no os respetó el hado, no la muerte,
¡ay!, ni por sabia a ti, ni a ti por fuerte.
Mas ¿para qué la mente se derrama
en buscar al dolor nuevo argumento?
Basta ejemplo menor, basta el presente,
que aún se ve el humo aquí, se ve la llama,
aun se oyen llantos hoy, hoy ronco acento;
tal genio o religión fuerza la mente
de la vecina gente,
que refiere admirada
que en la noche callada
una voz triste se oye que llorando,
«Cayó Itálica», dice, y lastimosa,
eco reclama «Itálica» en la hojosa
selva que se le opone, resonando
«Itálica», y el claro nombre oído
de Itálica, renuevan el gemido
mil sombras nobles de su gran ruina:
¡tanto aún la plebe a sentimiento inclina!
Esta corta piedad que, agradecido
huésped, a tus sagrados manes debo,
les do y consagro, Itálica famosa.
Tú, si llorosa don han admitido
las ingratas cenizas, de que llevo
dulce noticia asaz, si lastimosa,
permíteme, piadosa
usura a tierno llanto,
que vea el cuerpo santo
de Geroncio, tu mártir y prelado.
Muestra de su sepulcro algunas señas,
y cavaré con lágrimas las peñas
que ocultan su sarcófago sagrado;
pero mal pido el único consuelo
de todo el bien que airado quitó el cielo
¡Goza en las tuyas sus reliquias bellas
para envidia del mundo y sus estrellas!

viernes, 29 de junio de 2012

¿Hurón por caniche toy?

 Los muros de facebook ajenos suelen deparar sorpresas (dependiendo del ingenio y del humor de nuestros contactos), pero nada me arrancó tamaña carcajada como lo que me encontré esta mañana en el de un amigo virtual:



  El videíto que antecede me exime de explicar cómo se generó la estafa y cómo una vez más podemos afirmar que el ingenio popular nunca descansa. Sin embargo, más allá de lo gracioso, de lo extraño y de lo tragicómico de la situación me acordé del género de la leyenda urbana o urban legend, que a grosso modo se define como un relato que pertenece al folclore contemporáneo. A veces contiene elementos inverosímiles o fantásticos y se presenta como una historia que registra supuestos hechos reales sucedidos en la actualidad. Se transmite por correo electrónico, de boca en boca y como vemos en este caso llega a los medios de comunicación masiva. 
  Otro rasgo interesante es que siempre le ha sucedido a alguien conocido, siempre es una "experiencia mediada", es decir, el narrador afirma que a él no le ocurrió pero sí a un conocido, a un pariente, a un amigo o a alguien de su círculo cercano. 
 De cierta forma el elemento didáctico moralizante está presente en estas historias, en nuestro caso, volvemos sobre la condena hipócrita que pesa sobre La Salada y su comercio de marcas apócrifas ... pero los muchachos parecen haber llegado un cachitín lejos.
  Nuestro hurón-toy está en intertexto con la leyenda del perro rata ¿interesante no?
 Para cerrar les dejo un texto sumamente ilustrativo de la doctora María Inés Palleiro en el que cruza diferentes tradiciones como la de la dama del lago y nuestro querido y esquivo Nahuelito, les recomiendo que no se lo pierdan:

sábado, 23 de junio de 2012

El Morrosko de Olivares.


  Ayer tuve el gusto de hojear el maravilloso volumen que se imprimiera como resultado de la exposición destinada a homenajear a don Luis de Góngora, La estrella inextinguible: magnitud estética y universo contemporáneo. Amén de quedar impactada por la calidad de los contenidos del libro, de las diversas instancias abarcadas en el homenaje, no pude menos que detenerme en el cuarto apartado en el que se reunían bajo el título "La galaxia de Góngora en el siglo XX", las revisiones contemporáneas, los homenajes, las relecturas hechas en Europa, América cuyo abanico recorre a la Generación del 27, a Lezama Lima, a Jorge Luis Borges y también llega a las manifestaciones pictóricas y escultóricas que se enlazan con el imaginario estético y las circunstancias históricas en el que se desarrolló su espléndida obra. Dejo el link para quienes deseen detenerse más detalladamente en las actividades desarrolladas el 30 de mayo pasado: 


  En mi lectura en diagonal, en el afán de abarcar tamaño volumen y de zambullirme en la maravillosa carta en la que don Luis denuncia a un inquisidor, una escultura concitó mi inmediata atención. El conde duque de Olivares, provisto de unos guantes de boxeo aparecía ante mi mirada incrédula. ¡¡Barroco y boxeo!! Deslumbrada por el hallazgo no pude menos que tomar nota del nombre de la obra, de sus autores y el año de aparición: el Morrosko de Olivares, equipo Crónica, circa 1970. 
  El conde duque fue una figura que a mí particularmente siempre me atrapó, a tal punto, que compré la biografía espléndida escrita por el historiador e hispanista inglés John H. Elliot y la transité deslumbrada durante las vacaciones de verano. Figura controvertida, valido de Felipe IV, cuyos intentos reformistas tendientes a frenar la venalidad y corrupción cortesanas instaladas, chocaran con la resistencia de los nobles desplazados y terminaron apagando su estrella política.
 ¿Qué o quién fue Morrosko? Fue un boxeador español, José Manuel Urtain, apodado el Morrosko de Cestona, cuyo apogeo se diera en los primeros años de 1970 al lograr 28 triunfos por k.o. consecutivos y que luego empezara un lento e inexorable declinar que terminaría con su vida. Aprovecho de paso para recomendar calurosamente el blog de boxeo al que remite el nombre del púgil. Una verdadera joya.


  Por último, el equipo Crónica, grupo de nueve artistas que formado en 1964, rápidamente se viera reducido a Rafael Solbes y Manolo Valdés y que se mantuviera así hasta la muerte del primero en 1981. Este colectivo artístico cuya impronta figurativa es innegable como así también con la relación con el arte pop (recomiendo buscar "Las meninas o la salita" de 1970) contiene un innegable gesto paródico, de ironia y de humor, tal como nos lo deja ver el conde duque luciendo sus guantes profesionales.


  La apropiación de las tradiciones académicas y el cruce con la cultura popular los vuelve atractivos para mí y me lleva a mirar con cierta melancolía al púgil valido o a pensar en José Manuel ... o en el gesto confrontativo de esta obra que no deja de meterse con el panteón franquista, con la biografía psicólogica de Marañón ... O en el inevitable atractivo que genera en todos la tragedia del púgil decadente que insiste una y otra vez en subirse al ring.

  



martes, 19 de junio de 2012

En busca del disco perdido o del hallazgo del año.


 La semana pasada me decidí, tomé coraje y volví a revolver bateas y ver qué discos de vinilo podía pescar para llevarme a casa para disfrutar. Me subí a un colectivo y sin más aterricé en el barrio de Flores, para más datos en la calle Bolivia y me dispuse a revisar qué sorpresa me podía deparar el destino. De allí, me fui silbando bajito a Emilio Mitre al 400 y por último, recalé en una galería de Primera Junta. Como resultado de mi periplo se me ocurrió que podía armar este post en el que me propongo comentar lo positivo y lo negativo de la excursión y de paso dejar algún que otro consejo para aquellos neófitos que andan con ganas de comprar discos y quieren saber qué tener en cuenta. 
 La primera disquería -cercana a la Plaza Flores- de por sí, ya es un clásico que vale la pena visitar porque entrar al local es entrar al tunel del tiempo, nada ha sido renovado y se respira el olor a cartón, a discos, no sé, es un aroma muy particular. Lo interesante y valorable es que todo está debidamente ordenado, cartelitos bien claros y prolijos indican: género, intérprete, procedencia, precios. Los discos en líneas generales se merecen un ocho para arriba, otro logro. Para los amantes de la música clásica, creo yo que el lugar puede llegar a ser muy interesante por la cantidad, por la división en géneros y porque además (y esto tal vez juegue en contra en lo referido al aspecto pecuniario) los vinilos importados están separados en otra batea. Ojo, a no esperar el último disco importado, a no buscar la rareza del pop o del rock ... No es el caso. También cuenta con una amplia colección de discos simples, que la señora que atiende llama "chiquitos" y que con gran prudencia los tiene apartados para evitar el desorden y el maltrato del cliente desordenado o desprolijo. Para mi gusto algunos discos de rock o de tango están un poco caros, pero no es inaccesible ni abusivo.

 Ya cerca de la facultad de filosofía y letras, se encuentra la segunda escala de mi periplo ... Quiero decir que el lugar es una gran librería de usados, provista de textos clásicos y críticos, que hace unos siete meses tenía una mesa medio escondida con gran cantidad de vinilos desordenados y a precios más que tentadores, sin embargo, todo eso cambió .... para peor. Ahora los discos están embolsados y dispersos, algunos puestos en estantes para libros, encimados, lo que dificulta y entorpece visiblemente la pesquisa. Los precios puestos hablan de un total desconocimiento del tema y de un gran oportunismo: de 35$ para arriba. El señor que maneja el local, me señaló otro rincón en que los discos esta vez están "verticales" pero en ¡¡el suelo!! y satisfecho me hizo notar que allí estaban los "doble pechuga". La disposición espacial habla de que la faceta discográfica del negocio es algo accesorio y muy secundario, allí, los precios se elevan exponencialmente: 50$, 100$ ... Gran decepción.


La última que está en un local del primer piso de una galería en Primera Junta es la que tal vez pueda deparar sorpresas más agradables, en el interior cuenta con bateas en las que uno puede encontrar rock, jazz y pop, todo debidamente embolsadito y con su precio en fluorescente. Afuera, en cajones plásticos y también con cartelitos que anuncian los precios, los amantes del tango, del folclore, ritmos latinos y "bolicheros" están de parabienes, los precios arrancan de los 10$, sí leyeron bien, discos cuidados, con sus bolsas internas.
En conclusión, a prestar mucha atención, a revolver y a recorrer ... 
Las otras opciones que también he revisado han sido la del parque Rivadavia y el Centenario, pocos discos con precio, mala señal, el precio parece que es según la cara del comprador y por momentos se vuelven casi delirantes. El Ejército de Salvación es para espíritus valientes, allí, nada está ordenado, uno se lleva tres por diez pesos pero deberá tener suerte, paciencia y mucha dedicación porque no están catalogados, ni cuidados, ni ordenados ...




martes, 10 de abril de 2012

María Rosa Lida de Malkiel y un homenaje accidentado.


Primero el link de la nota que concitó mi interés y al mismo tiempo mi sorpresa. Tal como suele ocurrir, cuando uno se queda en el umbral del texto, léase en el título, me pareció auspicioso que se trajera a la memoria y a la difusión en un medio masivo de comunicación, un retrato de una de las más grandes filólogas e hispanistas que ha dado la república Argentina. Pero en la lectura del primer párrafo, ya se me nubló el panorama y me indignó terriblemente que el señor Daniel Waissbein no hubiera indagado un poco más en nuestra vida académica y se quedara en el trabajo increíble y deslumbrante de Lida, sin tomar en cuenta que Ana María Barrenechea, homenajeada por estos días con motivo de su fallecimiento, también marcó el rumbo de nuestros estudios literarios, lingüísticos y gramaticales con aportes indiscutibles como fuera la introducción de las teorías estructuralistas entre tantos otros aportes.

Prefiero la semblanza hecha por Francisco Rico. Más rigurosa, menos biografista y bien clara:

http://elpais.com/diario/2010/11/07/opinion/1289084404_850215.html

Como cierre dejo otra semblanza para completar un poco más para aquellos que no la conozcan:




Dejo como mi personal homenaje, la lúcida lectura sobre Edipo Rey que hiciera Lida:

http://www.bn.gov.ar/abanico/A30606/lida.edipo.htm

ACTUALIZACIÓN
Agradezco calurosamente las palabras del señor Waissbein que me hacen notar, mi arrebato. Tiene razón, nobleza obliga. Publico su comentario y le pido disculpas, como así también, remarco, si es que no quedó lo suficientemente claro, es inestimable que se difunda la labor de María Rosa Lida.

Gracias Daniel Link por expresar lo que yo sentí ante la noticia de la muerte de Ana Barrenechea, esa rabia, esa impotencia tal vez se trasladó a las palabras que volqué sobre la nota de Lida. 


  Hace muchos años atrás cuando era joven y solía frecuentar el parque Rivadavia a la pesca de manuales, libros y música, tuve un incidente insólito. Mientras consultaba precios y sopesaba qué volumen me traería a mi casa, al lado mío, un joven pretendía venderle al librero unos libros robados del Instituto de filología, Dr. Amado Alonso, dependiente de la FFyL, UBA. Sin mayores recursos, que mi propia y exigua billetera, decidí "rescatar" a los más raros y caros, y así lo hice, lamentablemente tuve que resignarme a no poder comprar todos. Esa misma semana concurrí al Instituto y le comenté a mi directora de investigación, la triste anécdota, ni lerda ni perezosa, me derivó a hablar con Anita. Tenía un pánico atroz, me sentía avergonzada por entregar apenas dos volúmenes de los robados. Mi miedo se transformó en sorpresa cuando vi la cara indignada de Ana y como acto seguido pretendía -cosa que no le permití- devolverme el importe revolviendo su inmensa cartera con nerviosismo mientras me agradecía reiteradas veces .... 
  Gracias Anita, gracias por los años, gracias por amar esa biblioteca ... No puedo borrar esa imagen y la vez que cuando el Instituto se inundó por un feroz temporal, salió en los diarios, secando libro por libro, colgándolos de una cuerda ...

viernes, 30 de marzo de 2012

Prejuicios, equipos de audio y el horror vacui.


Puse esta foto de mi equipo de música, para iniciar una reflexión errática sobre la estética y los aparatos de audio. Mi equipo que todavía muta a través de los años, producto de comprar y vender algunos de sus componentes, está colocado en función de una mesita que adoro porque perteneció a mi abuela y tiene sus mosaicos color borravino, tal como la que se encuentra en el CNBA y tiene la caja con la bandera nacional apoyada. Con tal de conservar el mueble he apilado equipos, he movido parlantes ... Malabares varios, tal como lo atestiguan los bloques Duplo que pretenden que la compactera no tape los respiraderos del amplificador. Sin embargo, en el mundo virtual  no todos piensan o buscan conformarse con este criterio. Y a continuación dejo la prueba incontrastable:


En dicho enlace, con el que di por accidente, uno entra a un mundo insólito, colmado de objetos, de aparatos de audio, de revistas especializadas que documentan y respaldan cada elección que este señor ha hecho. Y he aquí lo que me dejó anonadada, nada de lo que yo prejuiciosa pensaba del mundo oriental aparece en su hogar: no hay minimalismo, no hay simetría, no hay ambientes pequeños, lo único que hay es audio. Equipos y parlantes en muebles, empotrados, exhibidos, rodeando cada uno de los ambientes, recordando a cada paso la pasión de su dueño .... Asfixiante pensar en una casa en la que no haya un solo metro cuadrado librado al silencio o a una pared medianamente despejada ... No sé ... Juzguen ustedes cuando hagan click en el apartado "vintage vanguard", tienen un planito de la casa en el que uno recorre -con fotos de gran definición- habitación por habitación o debería decir, los equipos y sus espacios. Dos pisos íntegros. 





viernes, 23 de marzo de 2012

Cómo elegir una bandeja giradiscos (o no).


 El motivo de este post después de tanto tiempo responde en parte al resurgimiento del vinilo y por consiguiente de las bandejas giradiscos. Más allá de las preferencias, sonido analógico o digital, más allá de la perduración de los soportes físicos y de los gustos, es innegable que los discos han vuelto para quedarse. 
  No falta cada tanto gente que me pregunta o me dice eufórica que tiene algunos discos heredados o que se ha comprado uno y descubre que quiere comprarse una bandeja giradiscos. Y acá se devela que no es tan sencillo ni transparente, es más, que debe prestar atención a una serie de elementos que superan ampliamente las variables que generalmente se manejan a la hora de comprar otros aparatos musicales. Por lo tanto, paso, sin ser técnica, sin ser especialista, solo con la experiencia que tengo de años de vivir con este hobbie, a explicar qué debe tener en cuenta el comprador o el neófito en el tema si no ha tenido la dicha de heredar alguno de estos monstruitos.

1. Antes de comprar la bandeja debo cerciorarme de que mi equipo tenga la entrada PHONO. Sí, porque la bandeja sale amplificada por ahí. No se la puede conectar al querido vale todo del AUX ni al TAPE. ¿Por qué? Sencillo, si la conectan a otra entrada se va a escuchar bajísimo porque la señal de la bandeja es de apenas unos minivolts. Solución: se compra un pre-amplificador, se lo conecta a la entrada auxiliar y la bandeja al pre. Listo. Jamás me pasó, alguna ventaja tenía que tener ponerme cuarentona. Mi doble cassettera Fisher tenía entrada PHONO, el Sony que lo reemplazó también. Pero es una realidad que eso fue entre 1986 y 1995 ... Ahora los equipos "modernos" no la traen. Quélevamohacé.


2. Tengo una Winco y me muero por usarla. Y ahora se viene la polémica. Yo aconsejaría que la vendiera, que con el dinero obtenido y otro poquitín más elija algo mejor. Sí, son míticas, son objeto de diseño, son simpaticonas, son nostalgiosas y son UN ARADO PARA EL SURCO DEL DISCO. Eso, sí, puede ser y supongo que sería una rareza total y absoluta, que el Winco, tenga un brazo AudioTechnica o mejorado y ahí habría que evaluar otros factores que exceden al post.

3. ¿De dónde saco una bandeja? Dejemos de lado la herencia, el hallazgo, las ferias, los mercados de pulgas ... Lo que yo veo en Mercado Libre es inquietante. Precios fuera de control, nada más o menos potable parece conseguirse por menos de 600 pesos y de ahí a prepararse para la subida absurda y exponencial de los precios. ¿Qué tengo en cuenta? Empecemos por los tipos de bandejas: las más deseadas son las Direct Drive. ¿Por qué? Porque son eternas, el plato se mueve por impulso del motor. ¿Y si justo encontré una ganga que es Belt Drive? Y bueno, adelante, es más sencillo de lo que uno cree cambiar la correa que impulsa el plato y es recomendable hacerlo periódicamente, con levantarlo ya se ve. Generalmente es sencillo de hacer y se consigue el repuesto, siempre y cuando, a uno no se le dé por andar explicando de qué se trata ... A buen entendedor, lo digo por experiencia propia. Las últimas, raras y no menos interesantes: las que funcionan a polea. Si están en buenas condiciones, no hacen ruido, sino, es un problemón.

4. Me venden la bandeja sin cápsula y/o sin portacápsula. Me dicen que lo hacen así, porque cada cápsula es un mundo y apelan a mi sensibilidad para que yo elija con total libertad .... Mentirita. Se la sacan para revenderla ya que es complejo conseguir hoy en día la cápsula con su púa original. Entonces, nada de dejarse engañar con esa estratagema. Preferible que venga toda completa. Las púas originales, casi misión imposible, pero de últimas, las de reemplazo, si son suizas mejor, andan lo más bien. Y sino, ebay ...


Cierro este post, no agrego más porque ya el resto puede agobiar ... Este sería casi un "abc" para el neófito.

Dejo unos links muy interesantes:
En este sitio tienen manuales de bandejas, información sobre las cápsulas y un foro en que responden muy rápido y amablemente las dudas que uno tenga. Todo en inglés, eso sí. 

Todo bien explicado, no como acá y de nuevo en inglés. Tienen gráficos más que interesantes.

Agregado 28/6/2013. Me han honrado algunas personas preguntándome qué comprar a la hora de elegir una bandeja giradiscos. Les agradezco infinitamente la confianza y también les recomiendo que se inclinen por comprar algo que efectivamente puedan probar in situ. Si el aparato que los tienta está incompleto o no está plenamente funcional, primero busquen si efectivamente se pueden conseguir las piezas faltantes y el técnico que garantice que llegado el caso puede hacerlo revivir. Es importantísimo que uno tenga la certeza de que lo que falte se pueda conseguir, ya sea acá o en el exterior (con todo lo que ello implica en estos momentos), y que la persona encargada de hacer los arreglos capacitada. Cuidado con las descripciones hechas en Mercado Libre, muchas son engañosas y otras parciales, hay que estar atentos.

Post scriptum (17/03/2018): debido a varias consultas sobre marcas, modelos e inconvenientes técnicos que he recibido, quiero aclarar que este blog no es de un especialista, ni técnico, es de alguien que siempre gustó de la música y que cuando nació el cd no podía comprar tantos como deseaba y entonces se volcó al vinilo. Mi experiencia es de usuaria, de ensayo y error. Gracias de todos modos por las preguntas.


sábado, 17 de diciembre de 2011

Hábitos y habilidades de búsqueda.

Mi madre solía decir "la necesidad tiene cara de hereje" y la verdad no se equivocaba. A raíz, de una de las tantas peripecias de mi escritura de tesis, un buen día surgió ante mi espanto un obstáculo que parecía insalvable desde mi escritorio y que para solucionarlo implicaba necesariamente, trasladarme, a Filología. El "problemita" en cuestión era la definición del término "tusona" cuya definición y uso por parte de Ruiz de Alarcón, era poco menos que oscura y su anotador, el infalible Millares Carlo, no lograba dar en la tecla. Mi hábito de búsqueda siempre es ir a google. Ni más ni menos. Así de ramplón, de sencillo, de descaradamente improvisado. Así que ni lerda y sí perezosa, escribí la palabreja .... Sorpresa. El primer resultado no servía, el segundo fue para mí dar con la definición que tanto buscaba y que luego refrendaría con la bibliografía correspondiente, y con un blog exquisito por su diseño, por la información y yo casi diría indispensable para todos los que andamos entre letras y diccionarios:

jueves, 24 de noviembre de 2011

Proceso de búsqueda en Internet.


 Esta es la sensación que tengo cada vez que me decido a buscar material académico, personal o simplemente para mi ocio. Todavía tengo presente la primera vez que accedí a internet y a sus buscadores. Me acuerdo cómo me deslumbró que todo estuviera supuestamente al alcance de un click. Me acuerdo cómo me agobio no poder decidir o descartar qué era lo que realmente me interesaba e iba a ser productivo.
 Para los nostálgicos de esos primeros chapuzones en el mar de los hipervínculos les dejo una página que permite buscar aquellas viejas entradas y volver el tiempo atrás como si estuviéramos en los noventa ... quién sabe qué se puede o no recuperar ... 

jueves, 17 de noviembre de 2011

Elvis y la sociología.

  Hace un par de noches, mientras miraba de reojo la televisión y vigilaba las novedades vía twitter, di con una joya.
  En una entrevista el sociólogo Slavoj Zizek menciona a Elvis Presley a una de sus películas más insólitas, peor filmadas y ridículas de su carrera fílmica: la vergonzante (al menos para mí como fan) "Harum Scarum" o también traducida acá como "Fiesta en el Harem". Su mención me llamó poderosamente la atención y me reconcilió parcialmente con dicho bodrio. Cito:


In Gene Nelson's "Harum Scarum" (1965), featuring Elvis Presley as the Hollywood heartthrob Johnny Tyronne, we meet the action movie star travelling through the Orient while promoting his new film, "Sands of the Desert". Upon arrival, however, Elvis Presley/Johnny Tyronne is kidnapped by a gang of assassins led by a temptress "Oriental" named Aishah, who wish to hire him to carry out an assassination. Emboldened by proper "Western virtues", Elvis will do no such thing and manages to sing and dance his way out of the way of the conniving "Orientals".
In an interview with Al Jazeera, Slavoj Zizek, the Slovenian philosopher, made a rather abrupt staccato observation - a hit-and-run strike worthy of an action hero - very much reminiscent of the fate of Elvis Presley and his Oriental sojourn:  
"I think today the world is asking for a real alternative. Would you like to live in a world where the only alternative is either anglo-saxon neoliberalism or Chinese-Singaporean capitalism with Asian values? I claim if we do nothing we will gradually approach a kind of a new type of authoritarian society. Here I see the world historical importance of what is happening today in China. Until now there was one good argument for capitalism: sooner or later it brought a demand for democracy ... What I'm afraid of is, with this capitalism with Asian values, we get a capitalism much more efficient and dynamic than our western capitalism. But I don't share the hope of my liberal friends - give them ten years [and there will be] another Tiananmen Square demonstration - no, the marriage between capitalism and democracy is over." 


  La fuente es: http://www.aljazeera.com/indepth/opinion/2011/11/2011111011283172950.html
 
Para quienes no puedan reprimir el morbo y deseen ver qué filmó y cómo se filmó, los remito amablemente al blog amigo en el que van a encontrar la banda de sonido.


 Para cerrar, deseo además dejar el indispensable libro de Edward Said, Orientalismo, que es una fuente indispensable a la hora de pensar nuestras relaciones con el mundo árabe. La versión española, es gloriosa solamente por su traductora, la indispensable Nora Catelli y la versión en inglés

miércoles, 13 de julio de 2011

Mi experiencia Kindle.

  Post con dedicatoria: para JD (que anda indecisa), para MIR (que se atrevió sin dudarlo), para MB (el suyo viene en camino) y para AK (que lo desea fervientemente).
  Gracias a mis charlas con un ex-alumno devenido en amigo y compinche tecnológico, Martín S., me fue interesando la posibilidad de conseguir un e-reader para el uso en clase y para mi uso personal. Las primeras prevenciones que yo tenía estaban mayormente vinculadas al tipo de lectura que hace años que desarrollo: la académica. Es decir, necesito subrayar, incluir comentarios, transcribir notas. Por lo tanto, a la hora de elegir el dispositivo era excluyente que tuviera habilitada de alguna forma la posibilidad de incluir texto y de destacar. Todo muy bonito, ya sabía lo que quería, pero como el capitalismo es ancho y ajeno desfilaban ante de mis ojos páginas y más páginas con muchos artefactos que se presentaban como lo último, lo mejor, lo más versátil, y toda la caterva de adjetivos que se puedan imaginar para describir al e-reader imprescindible. 
  Por suerte, pude dar con  la biblia argentina del ebook que facilitó y decantó la decisión. En dicho sitio, que no tiene como tema excluyente al Kindle, van a encontrar todas las especificaciones técnicas, las funciones ocultas, cómo hackearlo, en fin, cómo sacarle el mayor de los provechos y muchos temas vinculados con el este nuevo formato de lectura. En consecuencia no me voy a extender en explicar cómo funciona y demás ya que otros lo han hecho más que satisfactoriamente por mí.
  Lo que me interesa destacar es que puedo afirmar que este aparatito me ha facilitado muchísimo el dictado de las clases. A diferencia de mis queridos bolsos y carteras, acá puedo darme el lujo de llevar todo el material que uso en el año sin sufrir el martirio del peso y sin el temor a arruinar ediciones que ya hace rato están agotadas o se han vuelto impagables. Pude transcribir mis notas, mis subrayados. Puedo llevar otras lecturas para el subte o para esparcimiento sin cuestionarme demasiado si voy a poder acarrear el resto de los papeles que me acompañan indefectiblemente.
  Alguno me preguntará y ¿compraste libros en Amazon? y yo le responderé con cierto pudor: no. Y ya saben, yo leo "vetusteces" o artículos muy específicos ... Sin embargo quiero dejarles una serie de links en los que suelo abrevar para descargar libros:
http://avaxhome.ws
http://www.archive.org
http://books.google.com 
http://library.nu
http://www.quedelibros.com
http://elultimolibro.wordpress.com/



miércoles, 6 de julio de 2011

Cacharros electrónicos y demás.

  En el año 2000, gracias a la conjunción de una serie de circunstancias felices (internet, mercado libre, dinero, y otras de las que no pienso acordarme) me llevaron a la adquisición de una palm m100.
 Una vez que la tuve en mis manos, la alegría de la compra se transformó en la zozobra de la acuciante pregunta: "¿y ahora para qué la uso?" Yo no era muy afecta a las agendas, no me caracterizo por tener demasiados contactos, mis actividades son deliberada y obsesivamente rutinarias, sin embargo, el aparatito que apenas ostentataba 2mb de almacenamiento y dependía de dos pilas triple A fue lentamente ganando "mi afecto" si así se le puede llamar. Descarté la agenda, los papelitos al estilo Minguito Tinguitella, pude ponerle alarma a mis actividades con días de anticipación y no olvidaba de sincronizarla regularmente con el software para no perder mi información. Lo que más me atraía era el uso del lapicito que permitía al mejor estilo "pizarra mágica" hacer anotaciones al vuelo.
   Como sabran, los amigos "geek", todo inicio es un camino de ida y así sucedió conmigo, al poco tiempo, la mandé a un service que le subió la memoria interna a 8 mb; luego ahorrando conseguí un teclado portátil que se conectaba al puerto de sincronización y ahí puedo decir que se abrió para mí al menos un mundo diferente: podía tener word y excell usando el famoso y hasta hoy vigente "documents to go". Eso me permitió prescindir de cuadernos a la hora de cursar posgrados, de poder tener las notas de mis alumnos conmigo en cualquier circunstancia que así lo requierese, darme el lujo de llevar apuntes para usar en clase e incluso valerme del excell para tomar lección. El recorrido se amplió a medida que Palm iba presentando aparatos con pantalla color, con más capacidad de almacenamiento, con lectura de tarjetas ssd, con conexión wifi, con teclado inalámbrico vía infrarrojo y así migré a la Palm m130, a la Tungsten T3 (cuya pantalla se apaisaba según las necesidades del usuario) y a la última, la LifeDrive. 

  Mucha gente me miraba con sorpresa, cuando en Puán, o en el colegio o en conferencias, yo sacaba a "la poderosa" así apodada por mi querida profesora y mentora, y comenzaba a tomar apuntes con el teclado famoso. Pero no me detuve ahí. 
  La última adquisición que cambió mi forma de trabajar y aceleró el acopio de información que necesitaba para mi tesis de maestría y para mis trabajos de investigación fue la compra también fortuita y compulsiva de un escaner de mano. Ni pienso recordar la cara de mi esposo en casa, cuando descubrió que el dinero destinado a llegar a fin de mes había sido trocado en una especie de "resaltador-gordoquelarga-lucecita-paraquéseusa?". ¿Hace falta que aclare que al comienzo me desanimé y no le encontré la vuelta? ¿Hace falta decir la cantidad de veces que escaneaba y salían simbolitos insólitos?
  Al poco tiempo ya estaba escaneando en la Academia Argentina de Letras, en Filología, en la biblioteca central de Puán. Me mandaba los txt vía infrarrojo a la palm y ahí mismo corregía los mínimos errores de lectura que encontraba. Ya para esta época, había notebooks. No les hice caso. Lo mío cabía todo en la cartera o en el bolso, no pesaba, usaba lo que quería cuando quería. 
  Conclusión: hoy en día, ya tengo un ipod touch con el que también puedo generar documentos y un teclado Apple ad hoc (jailbreak mediante), voy con mis clases y libros adentro de un Kindle y no tengo escaner de mano (lo extraño). La idea siempre para mí fue facilitarme la tarea: no acarrear toneladas de apuntes, no llenarme de fotocopias, tener digitalizada la mayor cantidad de información para poder renovarla y reciclarla a mi antojo, acelerar los tiempos de fichaje y facitarme el acopio. Ahora en retrospectiva, miro con cierta nostalgia a mis compañeros de tesis y recuerdo siempre las caras de mis colegas cuando alguno se asomaba para hacer su trabajo. Sin embargo, quienes me miran con más asombro y no dejan de querer saber qué es o qué tengo son mis alumnos y es entonces cuando internamente me siento más satisfecha: mis clásicos y mis clases están en el lugar menos pensado para ser leído y recorridos.

martes, 28 de junio de 2011

La ficción en el siglo XVI / Internet en el siglo XXI

La invención de la imprenta de tipos móviles por Johannes Gutenberg circa 1450 tuvo un impacto relativo ya que el mercado de libros siguió siendo erudito y especializado y los impresores imprimían los títulos que tenían público asegurado; esto puede traducirse en una prolongación de los gustos de la Edad Media. Por otro lado la difusión de los textos impresos propició el desarrollo de un público no especializado que leía por placer. La clase alfabetizada, la que necesitaba de la lectura para el ejercicio de su profesión, tenía una capacidad que podía emplear en su tiempo libre.
Este mercado nuevo va generando demandas nuevas. Satisfacción del creciente mercado de libros no especializados a que se obligan los impresores va a producir cambios: la lectura silenciosa en privado y la crisis de las categorías literarias establecidas. Las trasformaciones no se llevaron a cabo sin oposición considerable. La lectura de ficción era un pasatiempo cargado de amenazas y peligros sobre los que advierten en duros términos teólogos, filósofos, humanistas, intelectuales y hasta autores de ficción.
Entre los alegatos contra la ficción encontramos los siguientes argumentos: 1) el problema no es leer sobre el mal sino el mal que se experimenta durante el acto de leer; 2) la ficción favorece el disfrute de experiencias ajenas; 3) la ficción falsifica la realidad; 4) la ficción socava la autoridad de la verdad.
¿Cuántos de estos cuestionamientos han sido trasladados o reiterados con el advenimiento de la web? ¿Cuántas más se seguirán repitiendo "ad nauseam"? No lo sabemos, lo que queda claro es que toda innovación de índole técnica y/o tecnológica ha provocado un cambio sustancial en el acceso a la información y en la percepción de lo real.  Los cuatro alegatos, anteriormente citados y analizados por Barry Ife en su libro Lectura y ficción: las razones de la picaresca (1991) han sido una y otra vez esgrimidos con mayor o menor solidez a la hora de impugnar el uso y aprovechamiento de las herramientas de la Web 2.0 en el aula o en un reduccionismo más feroz, a la hora de desestimar el uso de internet en el ámbito educativo: 1) el problema no es internet sino sus contenidos; 2) cada vez hay menos contacto humano, las relaciones son virtuales; 3) internet crea una ilusión de lo real que enajena; 4) en internet "se copian", hacen "cut and paste", no razonan ...